Friday, December 22, 2006

Me cago en dios





















Miro al cielo y no veo nada más que nubes y pajaritos
Mis problemas están en la tierra y mis soluciones también
Y tu dios no puede ayudarme, la verdad no lo necesito
Y es que yo nunca he creído en su amor y en su perdón
Me cago en dios
Y es que peco casi por deporte, no me importan tus leyes de piedra
Nací solo y solo voy a morirme, no necesito tu salvación
Nunca atiendo lo que digan de arriba, mis errores me van fortaleciendo
No me interesa ser correcto o perfecto, no me interesa lo que dicte tu dios.
Y tus diez mandamientos te los puedes meter por la raja
Yo no necesito problemas, más de los que hay en la Tierra
Y si puedes escucharme, si realmente eres verdadero
Jamás te pediré disculpas, pues no quiero estar en tu cielo.


Blasfemando – Punkora
Adelante terroristas! 2003


Quise abrir este escrito con la letra de un muy buen tema de Punkora. Aprovecho de dejarles el link de este grupo:

http://www.autogestiona.net/punkora/index2.htm

Pero… ¿a que se debe este tema? ¿Ese montón de insultos a un ser que llaman dios? Pues que ya estoy harto. Harto de toda esa gente que me apunta con el dedo. Harto de aquellos que mueven sus cabezas negativamente mientras le hablo de anarquismo. Harto de aquellos ilusos conformistas que a pesar de que intentamos luchar por ellos, nos siguen viendo como “lacras pecadoras”.

Hace algunos días me pasó algo muy curioso, de la mano de un creyente…

Me encontraba con un grupo de conocidos (para no llamarlos amigos, ya que mas que nada son conocidos que sirven para pasar el rato de ocio), cuando deciden ir a realizar su nueva actividad favorita: lanzar piedras a los automóviles de una población. Les cuento de manera bien paradójica, que como un chiste personal, y como gracia, e bautizado esta acción de mis conocidos como “La revolución fallida del cuico”.

¿Por qué ese nombre? Fácil, por que estos jóvenes, hartos de ser pisoteados, insultados, y pasados a llevar por los “flaites de las poblaciones”, han decidido imitarlos en su sub mundo burgués, atacándolos de la misma manera que ellos lo hacen: sin distinción entre delincuentes y trabajadores.

Bueno, me e desviado un poco del tema central… la cosa es que obviamente no participe en un acto tan estúpido, inmaduro e irracional. Me alejé del grupo de “niñitos de papi” hasta que acabaran sus travesuras.

Cuando acabo el ataque de esta “revolución”, los mire fijamente y les dije: “¿Por qué no le hacemos un ataque a la iglesia de la esquina?”.

Que risa ver sus rostros! Todos me miraban como “sucio pecador”. Uno de ellos me dice: “soy malo huevón, como se te ocurre, es la iglesia”. Yo le señalé que no creía en su dios, y que me daba igual la iglesia. Es allí, cuando el individuo con el cuál hablaba, agacha la cabeza, y más para sus adentros que para mí, dice: NARQUISTA.

¿Qué había dicho? Nadie entendió. Volvió a repetirlo: NARQUISTA…

Aaaaaa!!! ANARQUISTA!!!

La risa fue masiva, y todos rieron del vocablo que había dicho mi “conocido”. Claro, todos se creían que lo sabían todo del anarquismo. Y, sin embargo, sentí rabia al pensar que así como piensa el, piensan muchos.

Me pregunto yo… ¿si dios existiera, a quién salvaría? ¿A personas que se comportan como animales, y que sin embargo respetan su nombre, o a personas que aunque lo neguemos, tenemos posturas mas cristianas que los llamados religiosos? (si, siempre e creído que los anarquistas tenemos mas valores cristianos que los propios creyentes).

Y a los ojos de la sociedad común, me doy cuenta, aquel que atenta contra la integridad tanto física como psicológica de una persona, es uno más, mientras que los que atentamos contra sus estúpidas creencias, pero luchamos por el respeto e igualdad de la gente, somos los delincuentes, los bándalos, los NARQUISTAS…


Sin embargo, no desistamos en la lucha. Mientras un anarquista siga en pie luchando y gritando contra lo que cree mal, el mundo tendrá posibilidad de cambio favorable…



Arriba las banderas negras!
SALUD Y ANARQUÍA!

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